Jose Antonio Montenegro

Jose Antonio Montenegro

Editor-in-Chief DesdeWallStreet.com
Domingo, 21 Mayo 2017 15:48

CHINA: PROYECTO “ONE BELT, ONE ROAD”

Tocando el desarrollo de 68 países, y de una población de 4.400 millones de habitantes -lo que supone el 40% de toda la población mundial-, el ambiciosísimo proyecto chino de inversiones internacionales, siguiendo la vieja “ruta de la seda” por tierra y mar, bautizado como el proyecto “One Belt, One Road” OBOR, está llamado a suponer en la próxima década, la gran operación internacional económica y de influencia china en el mundo, manejando una inversión que podría estar en el entorno de los 26 millones, de millones de dólares, desde ahora hasta 2020. Inversiones en infraestructuras en Africa, Asia, y quizás en más países de los que ahora mismo suelen listarse en el inicial esbozo de esa expansión económica y cultural de China, porque el proceso es tan abierto e impreciso, como grandioso y absolutamente determinado a convertirse en realidad.

China está arrancando una especie de Plan Marshall como el que Estados Unidos puso en marcha en Europa tras la Segunda Guerra Mundial, pero más a lo grande, que ciertamente tiene un afán de imperio, pero que a su vez es la solución perfecta para que muchas empresas publicas chinas, que no saben que hacer con lo que producen y que se encuentran en un peligroso momento, vean cómo pueden volver a tener sentido, -y beneficios-, vendiendo su acero o su cemento para proyectos en cualquier país asiático o africano incluido en el proyecto OBOR. Sobre todo estamos ante un muy inteligente movimiento de Xi Jinping, y una pieza más en su nuevo discurso de apertura al mundo y al comercio internacional, invocando además la figura histórica de la mítica “Ruta de la Seda”, en estos tiempos, en que movimientos populistas, y concretamente la Administación Trump en Estados Unidos, hacen apología del aislacionismo y el proteccionismo, y sacan a Estados Unidos del Tratado TransPacífico, yendo justo en dirección contraria a lo que está haciendo China.

Eso sí hay que decir, que afortunadamente los problemas de ejecución que tiene la Administracion Trump para llevar a cabo cualquier cosa de la que habla, terminarán probablemente dejando casi todas sus proclamas aislacionistas en nada o casi nada - ya ven en lo que parece que quedará la revisión del NAFTA, según lo que hemos sabido esta semana-. Pero bueno, en todo caso y aunque en Estados Unidos no triunfe el peor de los escenarios, -vamos el del muro y el proteccionismo-, lo cierto es que aquí se está perdiendo un tiempo precioso, mientras China siguiendo directrices más inteligentes, hace justo lo que conviene hacer. Feliz Semana.

Miércoles, 17 Mayo 2017 16:20

TRANQUILOS, NO ES LO QUE PARECE

Escribo esta nota de alcance a media semana, para haceros llevar mi opinion sobre este batacazo de las bolsas hoy miércoles, que ha utilizado el ultimo lio político de Trump, para poner en marcha, una sana marcha atrás del fuerte rally en el que llevamos subidos mas de seis meses: No es lo que parece. La bolsa, -como os llevo diciendo meses-, no ha subido por las expectativas de que Trump vaya a hacer nada brillante en esta economia, -es un sector muy delimitado y de credibilidad baja en mi opinion, el que airea esa creencia-. El haber llamado “Trump Rally” a lo que vine sucediendo en estos mercados últimamente es poco afortunado.

El rally de las bolsas de los ultimos tiempos, tiene que ver con que esta economia esta en un momento saneado, no crece demasiado pero lo hace de forma sostenida, Obama nos dejo con cifras de empleo tremendamente decentes, - prácticamente pleno empleo-, y la Fed ya en diciembre de 2015, vio condiciones suficientes para iniciar su proceso de normalización monetaria. Pero es que además, la economia global, esta mucho mejor en estos seis meses que en los seis o doce anteriores. Eso explica que bolsas como la francesa, alemana, o japonesa hayan subido lo mismo o mas que las estadounidenses desde noviembre. Y bueno ciertamente a nadie imagino que se le ocurrirá pensar que esas subidas tienen que ver algo con Trump. En resumen y para ir rápido al punto: ni el rally de los ultimos meses en Wall Street ha tenido a Trump como principal causa, ni tampoco la caída en picado de hoy tiene que ver “principalmente” con el. Por supuesto Trump es la excusa.

Los fuertes indicios de que haya podido obstruir la justicia en sus conversaciones con Comey son gravísimos, y tendrán piernas las próximas semanas y meses. Pero Wall Street, afortunadamente es global desde hace mucho tiempo y lo que pase en la Casa Blanca, influye, pero solo relativamente. Para fortuna de todos, estas bolsas las mueven principalmente los fundamentales globales y los resultados empresariales, y ambos capítulos están bastante bien. Vamos que lo que tenemos aquí, por delante, es seguramente una sana corrección , -que era deseable-, y poco mas. Algo distinto es lo que tiene que ver con la difícil situación en la que esta la Casa Blanca. Pero este es un país de instituciones fuertes, y de economia globalizada. Y ese es un positivo importantísimo en un escenario como el que vivimos últimamente aquí. Asi que lo dicho: Tranquilos, no es lo que parece. Y si alguna acción que les gusta baja de precio, aprovechen.

Dedica su portada “The Economist” esta semana a los planteamientos económicos de Trump, titulando: “Trumponomics”. “What it is, and why it is dangerous” (“Qué son, y por qué son peligrosos”). Y obviamente en su editorial explica por qué los planteamientos ecónomicos de Trump y su equipo son una amenaza para la economía estadounidense y mundial. Desde el tema de sus políticas proteccionistas y anti comercio libre pasando por sus cortes de tasas a quienes no lo necesitan, así como esas desregulaciones selectivas profundamente cuestionables en su efectividad de cara al progreso del país, no hay nada que se salve en esa hoja de ruta económica, que pretende una especie de versión “trumpizada” de los fracasados “supply-side economics”, en un momento nada propicio para ese tipo de experimentos.

A Trump, y a su mediocre equipo económico, se les escapa completamente que la única forma de crecer por encima de donde crecemos ahora,sería estimulando la demanda interna, es decir poniendo más dinero en los bolsillos de la clase media y baja de este país. En una economía hecha en dos tercios por el consumo de su población, parece obvio el tema. Pero ahí está el “cuello de botella”. Los salarios mínimos mantienen una legión de ciudadanos que trabajan ocho horas pero en muchas ocasiones necesitan vales de comida del gobierno para subsistir. Y sueldos de profesiones cualificadas, que en los años sesenta daban para vivir dignamente en una casa unifamiliar con varias televisiones, dos coches y un jardín, han sido recortados en los últimos treinta años en más de una tercera parte. Vamos para hacer corto el tema, que no se trata precisamente de proteger ni al 1% ni a las corporaciones, sino de dar más poder económico a las clases medias, que insisto, son las que conseguirían que este país volviese a crecer por encima de ese entorno del 2% que ahora mismo es ciertamente su techo. Eso es lo que necesita la economía de libre mercado del siglo XXI para subsistir.

Porque olvídense de la “fantasía animada” de Trump de que creceremos un 4% -su entorno ya habla del 3%-, e imagino que en otros dos o tres meses aceptarán el “principio de la realidad” que decía Sigmund Freud, y ya nos hablarán del 2%, que es lo que esperan todos los analistas serios. Incluso el tema de la repatriación de capitales de las corporaciones es un tema que aportaría poco o nada al crecimiento de este país. Porque las corporaciones solo invertirán máscuando vean que hay más demanda que atender. Y la demanda solo aumentará con clases medias más ricas. Vamos lo dicho: “Trumponomics”: Justo lo que no necesitamos. Feliz Semana.

 

Warren Buffett hizo unas declaraciones este sábado diciendo que la propuesta de echar abajo el llamado “Obamacare” es fundamentalmente “a huge tax cut for guys like me” (“un gigantesco corte de impuestos para gente como yo”). Y ciertamente eso es fundamentalmente el proyecto apresurado que deroga el plan de salud de Obama, y que la Cámara Baja del Congreso, -La Casa de Representantes-, aprobó, sin prácticamente leer y sin el informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso, este pasado jueves. Una aprobación que aún necesita ser refrendada en el Senado, dato que se obvió al máximo el jueves, porque lo que importaba ese día a la administración Trump era la foto en los jardines de la Casa Blanca, en una celebración a lo “Misión Cumplida” de Bush, con el portaaviones frente a las costas de California, a los pocos meses de comenzar la Guerra en Irak.

Vamos una celebración ciertamente lo que se dice “en falso”. Primero porque no es seguro aún que sea aprobada por el Senado, -al menos no como está redactada ahora-, y segundo, porque de estarlo, sería un verdadero desastre para los 24 millones de estadounidenses pobres, o de clase media baja, que perderán el sistema de salud, -mejor o peor-, que tienen hoy. Que el Obamacare no es perfecto es obvio, y que el sistema de salud de este país es una vergüenza para cualquier país desarrollado, también. Con el agravante de que sin tener un sistema de salud universal, la sanidad estadounidense supone un coste del 17% del PIB, mientras países que cubren a todos sus ciudadanos sin problemas tienen presupuestos que no llegan al 10% del PIB. Vamos que el dinero en este país se va por ese escandaloso entramado de aseguradoras e intermediarios privados, que por cierto, están haciendo fuerte presión estos días sobre las modificaciones legales en marcha, para no perder, -o para ensanchar-, sus privilegios.

Pero retomando el punto de Buffett, lo más importante aprobado por la Cámara Baja el jueves es que la financiación que el “Obamacare” obtenía de un impuesto de poco más del 4% sobre los ingresos de capital y la aportación que hacen al sistema de salud quienes ganan más de 250.000 dolares al año, desaparece. Es decir se trata de un corte de impuestos para el segmento con más recursos del país. Mientras, como consecuencia de ese recorte, el Estado dejará de ingresar un millón de millones en los próximos diez años. Y eso supondrá, -que como decía Warren Buffett el sábado-, él tendrá un recorte de impuestos que no necesita, mientras, -siguiendo también sus propias palabras- el hecho de que Estados Unidos, “no tenga un buen sistema de salud, tiene un coste muy grave para la economía del país”.

Estados Unidos, la primera economía del mundo, necesita como prioridad tener un sistema de salud como el que tiene todo el resto de países desarrollados del mundo, que cubra a todos sus ciudadanos. La reforma necesita retirar intermediarios y poner en circulación las cargas impositivas que sean necesarias en la gama más alta de ingresos. Y desde luego no justo lo contrario, que es hacia lo que apunta el borrador de la Cámara Baja, celebrado por Trump y los republicanos de esa Cámara este pasado jueves. Y pedir eso, -como lo hace Warren Buffett-, es defender el sistema capitalista de libre mercado y democracia que impera en este país, y querer evitar ponerlo en peligro con decisiones temerarias, guiadas por la avaricia y la codicia de unos pocos. Una población que no pueda estar segura de que su salud es defendida por sus gobernantes, no puede estar tranquila, ni ser productiva. Pero para terminar, nota positiva para la economía global: veo en mi televisor, mientras termino de escribir esta columna, que Macron ha ganado las elecciones francesas. Los mercados y el mundo lo agradecerán. Eso sí son buenas noticias. Hablamos de ello cualquier otro día. Feliz Semana

Al llegar a los 100 días de su presencia en la Casa Blanca es repetido por todas las esquinas este fin de semana aquí, el grave problema de ejecución que tiene y ha tenido Trump hasta la fecha. Según sus promesas grabadas en cascada interminable de vídeos, el primer día de llegada a la Casa Blanca,Trump “echaría abajo el sistema de salud ObamaCare”, -sería algo “facilísimo de hacer”-. Inmediatamente ordenaría comenzar la construcción del muro de separación con México, por el que los estadounidenses no tendríamos que preocuparnos económicamente, “lo pagarían los mexicanos”. Derogaría el NAFTA “el peor tratado comercial firmado nunca”. Ordenaría dar el calificativo de “manipulador de moneda” a China, con las sanciones que eso lleva consigo.

Y pondría en marcha una reforma fiscal, transformadora -que nos haría crecer al 4%. Eso por citar solo algo de lo más sonado. Pues bien aquí estamos en el día 101 de la “Trumpresidencia”, y resulta que dejar sin programa de salud a 24 millones de estadounidenses en un día no era tan fácil como Trump creía, y no se ha podido hacer. Entre otros detalles, muchos de sus votantes se han percatado -“ahora”-, que echar abajo el sistema de salud era quedarse ellos mismos sin sistema de salud, y están perplejos, llamando como locos a sus representantes en el Congreso, para entender de qué va la cosa. Para construir el muro -solo para echar a andar- se necesitan unos 20.000 millones de dólares, -el coste total podría rebasar los 50.000 millones, según a quien pregunten ustedes-. Trump ha empezado a pedir partidas presupuestarias al Congreso, y claro estos no sin motivo preguntan: “que para qué hace falta dinero, si lo va a pagar en México”.

En cuanto al NAFTA, Trump nos ha contado vía tuit, que “lo iba a echar abajo ya este miércoles pasado por la mañana”, pero por la tarde le llamaron por teléfono los Presidentes de México y Canadá, y “como son majos, y le caen bien”, “pues va a ver si se puede renegociar y no hace falta cerrarlo”. Sin comentarios. Por lo que se refiere a que China iba a ser declarada manipuladora de su moneda, “por estar devaluando su valor para hacer más competitivas sus exportaciones”, alguien ha debido explicar al Sr. Presidente que China más bien lo que venía haciendo, -si acaso-, era justo lo contrario, es decir intentar que su moneda se revaluase para frenar la continua salida de capitales domésticos de los últimos tiempos. Y bien “con todo el morro”, como dicen en mi tierra, Trump, le dijo a The Wall Street Journal que tras haber hablado con Xi-Jinping –que por cierto, “le cae fenomenal”, y que además tiene la sensación de que, “tambien a Xi, él le cae fenomenal”-, pues “que para nada”, que China no es manipuladora de su moneda como él creía, “y que ya no hay que hacer nada al respecto”. Finalmente está el tema de la reforma tributaria “transformadora”, y la primera que se pondría en marcha desde los años ochenta.

Bueno ahí también las cosas como con el “Obama Care” han resultado ser “un poco más difíciles de lo que tenía en mente Trump y su peculiar entorno”. Y el pasado miércoles, -¡que día tan intenso!-, Los chicos “Goldman-Trump-Sachs”, Gary Cohen y Steven Mnuchin, en una alucinante rueda de prensa, que quedará para los anales de la historia, nos pasaron en “un borrador de un folio”, lo que podría ser obviamente no una reforma fiscal, sino como mucho un apresurado corte de impuestos, que sin entrar en más detalles de momento, tendría la cualidad de disparar a lo bestia el déficit de este país. Preguntados acerca del pequeño detalle del déficit, contestaron que se va a crecer un 3%, y que el crecimiento mayor cambiará todo.

Pero el principio de la realidad se impuso en Wall Street, y las bolsas que habían tenido récords espectaculares de tres dígitos el lunes y martes, -gracias a la victoria de Macron en Francia y alrecord del Nasdaq-, terminaron en rojo y con los ojos a cuadros, por lo visto y oído. Vamos que resumiendo, se agradece que Trump no haya dejado sin sistema de salud a 24 millones de personas; que tampoco haya echado abajo el NAFTA; que no haya acusado formalmente a China de devaluar su moneda, -sobre todo por el ridículo mundial que hubiese supuesto-. Y en cuanto al tema fiscal, pues seguramente lo mejor sea tener solo ese “borrador de un folio”. Feliz Semana.

Hablamos a menudo en Wall Street de la “Nueva” y la “Vieja” economía. Ya saben la “Nueva” es la de las empresas tecnológicas, de vanguardia, con futuro; y la “Vieja”, pues los sectores como el de energías fósiles, a los que su “mejor momento” ya se les ha pasado, -a pesar de Donald Trump-. Y bueno, hay luego un segmento indefinido de empresas, las de “en medio”, me parece que podríamos llamar, que son compañías que sin ser del todo vieja economía, -por razones distintas unas de otras-, empiezan a tener problemas, y o se reestucturan , y/o reinventan, o ciertamente lo tienen muy crudo en estos cambios de era como el que estamos viviendo. Y esta misma semana, algunas categorías de esas empresas de “en medio” nos han dado titulares. El martes y miércoles el índice Dow Jones cayó de forma importante. Pero al analizar esa caída, resulta que el 85% de la misma tiene que ver sólo con dos empresas: IBM y Goldman Sachs.

IBM es sin duda un perfecto ejemplo de esas empresas de “en medio”. No es vieja economía, pero desde luego tampoco es nueva. Lleva veinte trimestres decepcionando como lo ha hecho este último a sus accionistas, y lleva mucho más tiempo intentando reinventarse, desde lo quien fue en su día reconocida en todo el mundo como “Big Blue”, la empresa líder por excelencia en todo lo que tuviese que ver con computación y con automatización de las empresas, - “International Business Machines”, es lo que quieren decir esas tres iniciales reconocidas globalmente por tantos años-, y bueno lo cierto es que no acaba de centrar el tiro. Se supone que ahora su nuevo enfoque es la consultoría y los más novedosos desarrollos de software, pero aunque continúa en el intento, el reto es muy grande.

Los sorprendentes malos números de Goldman Sachs, la empresa perfecta que nunca defrauda y que tiene cantera política “para prestar a quien se le ponga por delante, y con el color que sea” –hasta para Trump-. Pues resulta que tampoco ha podido cumplir expectativas este trimestre. La explicación que han dado es que su trading está muy escorado hacia materias primas y f/x, y bueno que el trimestre no ha sido muy bueno en esas categorías. Pero como explicación es mala. Morgan Stanley o J.P. Morgan, con divisiones de trading similares han tenido estupendos resultados. Quizás en Goldman Sachs han estado estos últimos meses despistados con la política. Y bueno seguramente es sólo una excepción a la regla de su buen hacer. Pero cuidado porque el sector de la industria financiera, definitivamente está incluido en la categoría de los de “en medio” que decía más arriba. Feliz Semana.

Domingo, 16 Abril 2017 23:00

APPLE Y TESLA: HISTORIAS GANADORAS

Muchas gracias por los mensajes agradeciéndome el “buen ojo” con valores como Apple o Tesla, en “los momentos de debilidad” de los últimos doce meses. Ya sabéis que en esta columna no hacemos nunca recomendaciones de ningún valor o acción concreta, pero eso si, hablamos y contamos las hazañas  de empresas que van en la dirección correcta. Y eso es lo que sí es cierto que yo llevo haciendo muchos anos con Apple y Tesla, especialmente cuando hay momentos “de duda” en los mercados.

Y si, ciertamente en el caso de Apple y Tesla, -que esta semana están en la cumbre del Olimpo, -a 141 dólares y 314 dólares respectivamente-, ha habido momentos de debilidad de sus “creyentes” los últimos doce meses. Apple hace un año llegó a estar por debajo de los 100 dólares, y Tesla hace menos de cinco toco los 178 dólares. Vamos que el mercado ha pasado por momentos de serias dudas, en relación con el futuro de ambas empresas.

Pues bien, yo desde luego no tuve esas dudas entonces, ni las tengo ahora. Apple y Tesla son dos empresas excepcionales. Van bien hoy, y seguirán yendo bien por mucho tiempo. Son empresas de futuro. Por supuesto que sus acciones tienen y tendrán oscilaciones arriba y abajo, pero su curva hacia adelante es ascendente. Ya saben que no puedo decir lo mismo, ni de las empresas que tienen que ver con energías sucias, ni con esas entidades financieras que creen que van “a salvarse de la quema”, con un corte de regulación por aquí y otro por allá. Esos acercamientos son “pan para hoy y hambre para mañana”. Acercamientos profundamente perdedores.

Pero volviendo a las historias ganadoras, déjenme que les diga rápidamente porque me gustan Apple y Tesla. En el primer caso estamos ante la empresa mas popular y admirada del mundo. Innova continuamente, mantiene sus avances, tiene especial ojo para anticipar lo que el usuario puede estar deseando tener a mano, -no tiren tampoco ahí la toalla con el éxito del Apple Watch, llevará un tiempo pero triunfará-, y finalmente tiene un músculo financiero que no admite duda. Y bien en el caso de Tesla, tres cuartos de lo mismo. Elon Musk, es un visionario con muchos recursos y muy “echado para adelante”, dirían en mi tierra. Tesla es un producto de futuro, unido completamente al desarrollo de las energías limpias, con un diseño genial y que en cuanto sea más asequible en precio, todo el mundo va a querer tener. No me ha sorprendido nada la noticia de que su capitalización estos días de atrás haya superado a la de GM. Es ¡el signo de los tiempos!. Feliz Semana.

Domingo, 09 Abril 2017 15:50

EL DERECHO A INVERTIR CON TRASPARENCIA

Exactamente de eso se trata al exigir que las instituciones financieras, -todas y sin excepcion-, acaten el llamado “estándar fiduciario”. El Presidente Obama había determinado que a partir de Abril de este 2017 todos los asesores finacieros que venden productos de pensiones para el retiro y jubilación  tuviesen que cumplir por ley con la llamada “obligación fiduciaria”, de poner los intereses del cliente por delante de las potenciales ganancias de comisiones, que ellos o las empresas que los emplean reciben. Todo estaba en marcha para que el reglamento echase a andar este mes, pero el Presidente Trump paró la aplicación de esa norma hace algunas semanas, en una de sus firmas de acciones ejecutivas, con el objetivo de reducir regulaciones para el sector financiero.

Roza la indecencia el parar esta norma, que descaradamente supone poner por delante de la defensa del consumidor, los intereses deinstituciones financieras que no respetan la norma del “estándar fiduciario”,  y una vez mas castigar al consumidor, al ciudadano que tiene menos acceso a información, y al que es más fácil de engañar. Porque es importante señalar que hay instituciones financieras, que de “motu propio” y con independencia de lo que exija la ley, hace mucho que aplican esta regla de trasparencia y lealtad con sus clientes. Ese es por ejemplo el caso de Vanguard la mayor empresa de fondos de este país, fundada por John Bogle que maneja cuatro millones, de millones de dólares en activos, -y que esta abiertamente defendiendo mantener la mencionada exigencia-, o la de la mayoría de los Family Offices para grandes fortunas. 

Que algunos bancos quieran echar abajo la regulación de exigencia de transparencia y veracidad con todo lo que venden a sus clientes en lo que tiene que ver con comisiones, costes, riesgos de cada inversión, es explicable porque están defendiendo sus beneficios, -aunque reprobable, y debe llevarnos a hacer una criba deinstituciones, y elegir sólo a las que aplican el “estándar fiduciario”, mas allá de lo que diga la ley-. Pero que el gobierno decida no proteger al consumidor en beneficio de potenciales predadores que puedan engañar a los consumidores, es injustificable. Sólo en los productos de retiro y jubilación que la ley de Obama pretendía proteger, se cargan a los inversores anualmente 17.000 millones en comisiones que no proceden. El tema como digo necesita luz y taquígrafos. Pero una vez que más y más gente entienda lo que significa no defender el “estándar fiduciario”, imagino que habrá una contestación mayor a la retirada de esta ley. Feliz Semana.                           

 

 

Domingo, 02 Abril 2017 15:39

WALL STREET ES GLOBAL. AFORTUNADAMENTE

 Hemos terminado el primer trimestre de 2017, y estas bolsas neoyorquinas cierran con subidas del entorno del 5% en los casos del Dow Jones y el S&P 500, y de casi el 10% en el caso del Nasdaq. Vamos que para nada acusan la creciente frustración con las políticas erráticas, poco o nada aterrizadas de la Casa Blanca, que esta semana ocupan como tema la portada de The Economist.  Precisamente la misma preocupación que yo les comentaba la semana pasada en esta columna.

La Administración Trump está fracasando en todo lo que requiere implementación o algún tipo de esfuerzo (de sus políticas migratorias a su intención de acabar con el Obamacare), y sus “grandes consecuciones”, son las que tienen que ver con salirse de alguna negociación, (TPP), o con retirar toda mención al calentamiento global en sus políticas. Vamos que echar abajo lo andado,-si requiere poco o ningún esfuerzo-, se les da bien, pero echar a andar algo nuevo, -si requiere trabajo y cabeza-, pues no tanto. Al menos, no hasta ahora.Pero Wall Street es afortunadamente un mercado global, y como ya les he contado repetidamente los últimos meses, no refleja en absoluto,- ni para bien ni para mal-, lo que viene de la Casa Blanca, más allá de como mucho en un 20% del total de sus movimientos. Apple, Amazon, Alphabet, Nike…. son empresas globales a las que por supuesto afectan las políticas de la Casa Blanca, pero afectan mucho más otros factores, como por ejemplo el cómo va la economía global, y eso es lo que reflejan los buenos números de Wall Street este primer trimestre. Que por cierto, coinciden con los de muchas otras bolsas del mundo.La economía global está mucho mejor hoy que hace unos meses.

La relativa estabilización de los precios del petróleo es fundamental, como también lo es el que los precios de varias materias primas estén teniendo cierta recuperación, que se nota en los países emergentes. Por supuesto que las amenazas geopolíticas de las elecciones europeas en marcha, el Brexit, o el propio Trump, son factores que pueden poner en peligro ese buen tono. Pero por ahora los mercados están apostando a que esos riesgos se mantienen contenidos. Aquí en Estados Unidos, lo más importante las próximas semanas serán los resultados empresariales del primer trimestre. Los analistas anticipan un aumento en los beneficios del entorno del 9%. Si es así, podemos seguir tranquilos. Y bueno, el problema puede estar en que esa cifra se quede corta. Si eso ocurriese, una corrección de estas bolsas, con cualquier excusa, estará a la vuelta de la esquina. Feliz Semana.

Domingo, 26 Marzo 2017 15:39

TRUMP: MUY POBRE CON LA EJECUCIÓN

Es preocupación en ascenso en Wall Street, el que cada vez es más evidente el serio problema que tiene Donald Trump y su equipo a la hora de ejecutar, de implementar o poner en pie sus decisiones. Parece obvio que el fuerte de Trump está en hacer el show con los fotógrafos, y en darle al pico y a los trinos-tuits. Pero a la hora de mostrar resultados, su marcador es especialmente pobre y modesto hasta la fecha. En los 65 días que lleva en la Casa Blanca, Donald Trump ha sido rápido en retirarse del TPP, el Tratado Tanspacífico, -porque solo había que decir que no se seguía adelante con las negociaciones-, o también en mandar retirar toda alusión al cambio climático de cualquier papel presidencial, -vamos lo fácil-.

Pero a la hora de escribir una acción ejecutiva sobre inmigración, lo suficientemente sofisticada para que no pudiese ser revertida por los tribunales, Trump falló soberanamente. Y esta pasada semana al no haber conseguido poder revertir la llamada ley de salud, “Obamacare”, por no tener los votos suficientes dentro de su propio partido republicano, - que tiene mayoría en ambas cámaras-, es un fracaso de tal calibre, que a Wall Street le preocupa, qué va a pasar ahora con los supuestos cortes de impuestos y de regulaciones. Trump repitió hasta la saciedad que retiraría el Obamacare el primer día que entrase en la Casa Blanca. El partido republicano y en concreto la cabeza de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, han tenido siete años para pensar y preparar con que iban a “repudiar y repeler”, -como les gusta decir-, su odiado “Obamacare”, que ha dado un plan de salud a casi treinta millones de estadounidenses que no lo tenían hasta entonces. Pero curiosamente llegado el momento, no han conseguido ponerse de acuerdo entre ellos, y ciertamente el “supuesto liderazgo negociador” de Trump, ha quedado muy mal parado. Es difícil exagerar el estrepitoso fracaso que este tema del viernes supone para la Casa Blanca. Y eso es lo que inquieta a los que más han creído en Wall Street, en que la Presidencia de Trump, traería algo bueno para los mercados, -ya saben, lo del recorte de regulaciones y de impuestos para corporaciones-.

La ley de Reforma Fiscal va a ser mucho más difícil de negociar que la de salud, porque las discrepancias entre lo que “desean” unas corporaciones y otras, son mucho más complejas de lo que Trump seguramente tiene en mente. Vamos que para no alargarme más y dejarles “con mi punto de hoy”, lo de la preocupación con “la ejecución”, va a ser seguro, algo en ascenso en estas bolsas. Feliz Semana.

 

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